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Andradas XC

   Luego de 4 días de merecido descanso en Sao Paulo en casa de mi amiga Mariana, fue hora de volver al deber y empezar a volar en el XC Andradas 2008
   A diferencia de la competencia anterior, en este evento hay menos presión un poco más de libertad para volar. Simplemente establecen una prueba con unas balizas (lugares por donde hay que pasar) y luego uno puede seguir volando más o menos por donde uno quiera. La idea aquí es volar lejos...

18 de septiembre - manga 1
    Subimos al despegue un poco desanimados porque sólo somos 25 pilotos inscritos, pero el día prometía y eso nos contentó. Colocaron una prueba con dos balizas y luego de 50 km más o menos, distancia libre.
    Despegué un poco tarde y me costó subir un poco, pero con la ayuda de dos pilotos más, conseguí suficiente altura para irme del despegue. Fui donde estaba Nano, un piloto colombiano porque él estaba subiendo bastante bien, pero cuando llegué allá, no había mucho y él se estaba yendo. Me quedé sola y empecé a perder altura, pero luego de recorrerme toda esa cordillera con poca altura, encontré una térmica buena que me llevó bastante alto. Ahí pude alcanzar a un grupito de pilotos.
   Seguimos bastante juntos hasta la primera y segunda baliza y ahí nos dispersamos. Unos volvieron, yo no vi nada cierto para regresar, así que seguí navegando hacia el norte... sola. Fui andando con paciencia, muriéndome de las ganas de ir al baño con ese frío y como vi que me quedaba cierto tiempo de vuelo todavía, decidí vaciar la vejiga... Ni les cuento lo desagradable y difícil que fue, pero tuve que hacerlo.
   Una vez "cómoda", seguí volando hacia un pueblo que se llamaba Guaxupé, y navegué pescando ascendencias en el camino y disfrutando la vista de ese llano infinito con siembras de formas muy curiosas. Finalmente se acabó el día y mi vuelo e intenté encontrar al colombiano para aterrizar acompañada y no lo logré.
   Como estaba obviamente empapada, pensé que aterrizaría sola para no pasar vergüenza, pero noooooo, vino media vecindad con niños, perros y todo a recibir a la extraterreste. Se portaron excelente porque me acompañaron, se tomaban fotos, me llevaron el equipo hasta la gasolinera y de paso, me llamaron a una televisora local, jejejeje.
    Hablé con la organización y me dijeron que esperara ahí tranquila, lo cual hice hasta las 10 pm cuando me dijeron que me buscara un hotel porque se había accidentado el carro que me iba a buscar. Como me quedé sin $ y el cupo de internet está a punto de acabarse, hablé con Luis Cruz y le dije que no tenía dinero, así que amablemente ofreció pagar el hotel. El gerente de la gasolinera me llevó al hotel (súper amable) y finalmente podía descansar con ese frío que hacía. Procedí a lavar toda la ropa e improvisar métodos para secar (con el ventilador) y a dormir...

19 de septiembre - odisea de regreso y manga 2
    A las 7:20 agarré el autobús desde Guaxupé hasta Pozos de Caldas (4 horas) donde un piloto me recogió y me llevó directo al despegue. Estaba muerta porque no dormí bien.
    Colocaron una prueba con varias balizas y la última de vuelta para intentar devolverse. Al principio el día no estaba muy claro, pero luego de mucho esperar, los pilotos empezaron a despegar. Yo estaba tratando de volver al vuelo luego de semejante maratón, así que cuando estuve lista, corrí al despegue. El viento quería cambiar de lado, pero salí en un ciclo bueno y listo. Estuvimos un grupo peleando en el despegue un buen rato, pero estaba bastante turbulento y no tomábamos gran altura. Luego de pasearme la montaña, empecé a bajar como un piano y aterricé cerca del despegue. Como era más o menos temprano todavía, subí de nuevo al despegue.
   El viento estaba cambiando bastante, así que me fui a otro despegue y despegué un minuto antes que cerrara la ventana. Encontré una térmica ahí mismito y empecé a subir hasta como 2100 m, pero se formó un frente y el viento empezó a soplar en contra de la dirección donde queríamos ir. Navegué hasta la primera baliza y la hice, pero las nubes del frente sombrearon todo y no encontré más nada, así que aterricé luego de un vuelito corto de 15 km aproximadamente.
   Por suerte, en esta competencia no valen todas las mangas, sólo toman las mejores 4. Así que este fue mi día de descanso. La sombra cubrió todo, así que creo que el que más voló hizo 60 y algo de km.

20 de septiembre - manga 3
    Hoy subimos al despegue y había una capa de cirros (nubes altas) que anticipaban mal clima, pero igual colocaron una prueba que cambiaron un par de veces. En un momento pensaron cancelar porque las nubes estaban creciendo bastante, pero cuando dejaron de crecer, reanudaron el plan de vuelo.
   Se abrió la ventana y fueron saliendo los pilotos poco a poco. Yo me quedé un poco atrás pero conseguí una térmica inmediatamente y subí hasta la nube. Inicié mi transición, pero me di cuenta que había bastante viento. Giré otra térmica pero no logré llegar hasta la nube así que continué. Poco a poco sentí que el viento subía y yo volaba lento y perdía altura. Sin embargo, logré alcanzar al grupo que tenía adelante y empecé a buscar ascendencias... no encontré nada interesante.
   Peleé viento de frente hasta que ya no pude pasar una montaña y busqué aterrizar cerca de Orlando, un piloto colombiano. Como muchas veces, la aventura empezó después del vuelo ya que después de una caminata nos encontramos con un heladero súper simpático que nos dio la cola hasta la carretera de asfalto pero antes repartimos unos helados. Menos mal que lo encontramos porque empezó a llover durísimo.
   La prueba fue detenida por el mal tiempo.
Mañana la previsión es de lluvia, así que tendremos día de descanso...

21 y 22 de septiembre - más descanso
    El pronóstico no se equivocó y llovió todo el día, así que fue un día de compartir con Sandra y sus amigos. Hoy cancelaron el día por mucho viento, pero aún así subimos con esperanza de que bajara un poco el viento y volar. Lamentablemente, el frío era fuerte, el viento también (y de norte, donde el despegue es difícil) y luego de esperar muy poco, decidimos bajar.


23 de septiembre - manga 4
    Hoy el día amaneció muy azul y nos colocaron una manga hacia Congonhal. La ruta estuvo bien interesante porque navegamos por la cordillera del despegue. Por primera vez, pude ver cómo cambia el terreno ya que después de la cordillera vino como un altiplano donde casi aterrizo y luego llegar al final abrupto de este gran altiplano donde se encuentra Congonhal y Pouso Alegre.
   El principio estuvo difícil porque no lográbamos subir en el despegue y el primer grupo ya se había ido. Luego de hacer dinámica y tener paciencia, encontré una buena térmica y seguí navegando por la cordillera con varios pilotos. Como estaba más alta, seguí por la montaña mientras que los demás se abrieron un poco hacia el valle por tener menos altura. Ahí estaba navegando bien y llegué hasta un piquito esperando una térmica, pero como no se disparaba nada y vi que los demás subían en el valle, decidí ir para allá. Fue tremendo error porque agarré toda la descendencia de la montaña y llegué muy baja al valle (menos de 100m). Con paciencia, giré una ascendencia que me hacía derivar más de lo que me hacía subir, pero insistí. Luego de unos minutos, ya había subido como 200 m y finalmente se transformó en una ascendencia decente. Como me quedé sola, seguí por el altiplano, pesqué una térmica en el camino y seguí hasta la baliza. Luego, vi que un grupo estaba en la cordillera donde terminaba el altiplano, pero preferí seguir por un vallecito para recortar camino y resultó. Encontré una térmica muy buena y logré pasar al segundo grupo y alcanzar al primero. Navegamos juntos un rato y nos alcanzó parte del segundo grupo. Luego, cometí un error grave porque unos piloto de mi grupo giraron una térmica y yo calculé de dónde salía así que navegué a la montaña. Cuando empecé a subir, un piloto me habló por radio y me dijo que fuera donde él estaba, pero en vez de subir, me tocó toda la descendencia de la térmica y ahí se acabó mi vuelo. Aunque tenía buena intención, no sirvió mucho su consejo... Luego, seguí peleando para encontrar alguna otra cosa, pero no conseguí mucho y aterricé en una montañita.
   Para mi fortuna, vino un campesino y su esposa muy simpáticos que me ayudaron a doblar. El señor me cargó el ala hasta su casa, me dieron agua y luego el señor me llevó a la carretera después de recoger a Héctor de Colombia y Nikolay de Rusia. De verdad que hay gente amable en este país.
   Nuevamente, la recogida no fue nada buena y nos fueron a buscar a las 9:30... Pero quedé contenta porque hice tremendo vuelo, volé rápido y quedé de 5ta.

24 de septiembre – manga 5
El día estaba espectacular con nubes desde las 9:30 y muchas espectativas. Nos colocaron una prueba hacia el oeste. Despegué temprano y subí muy rápido. Vi que Raúl se arrancó con dos pilotos más sin llegar a la nube, pero vi que estaba un poco sombreado hacia donde íbamos y decidí asegurar altura porque ya pasé trabajo en ese valle una vez. Arranqué y luego vinieron los demás. El día estaba bastante movido pero funcionaba bien. Las siguientes dos transiciones estuvieron bien hasta unas antenas donde perdí mucho tiempo y altura. Finalmente encontré una térmica y me apuré para alcanzar al grupo que iba adelante. Los que estaba conmigo me siguieron. Pescamos otra térmica en un valle súper ancho y seguimos navegando hacia la baliza. Cuando llegué al valle de la baliza, vi que todos estaba muy bajos y habían unos aterrizados, así que me di cuenta que no estábamos en buen ciclo y había que tener paciencia.
   La siguiente hora, o casi una hora, la pasé atascada antes de la baliza agarrando la mayor altura posible y luego seguí hacia la baliza. Vi que Raúl estaba muy bajo y no lo vi más. Seguí hasta la siguiente ciudad, Mococa, con el grupo de cabeza a la vista y seguimos adelante. Empecé a girar una térmica y ellos siguieron (no les tuve fe), pero luego agarraron una térmica muy buena y subieron muchísimo. Volé hacia donde estaban y agarré el repele, pero sirvió de algo. En este momento ya no estaba sola, tenía dos pilotos más conmigo y de repente vi que Raúl seguía volando junto con un alemán. Ya quedaba menos de un hora de vuelo porque cuenta hasta las 5 pm, así que subí con paciencia y una térmica suave y seguí adelante.
   Estaba cansada y quería aterrizar, pero me concentré y seguí volando. Pensaba que ya el día no daba más, pero conseguí una buena térmica que fue la última del día. A las 4:45, decidí iniciar mi planeo final. El grupo de cabeza estaba al menos 500m más arriba de nosotros y también iniciaron su planeo final. Ellos siguieron un poco hacia el norte, yo seguí directo hacia la baliza siguiente porque sabía que si me desviaba con ellos, iba a hace menos distancia. No llegaba a la autopista, pero en una carretera de tierra pasaban camiones con frecuencia, así que me arriesgué (los demás también vinieron conmigo). Calculé muy bien porque planeé y cuando el reloj marcó las 5:00, di media vuelta y aterricé donde ya había aterrizado Bernard de Francia. Luego llegó Rainer de Alemania como 500m más atrás, estaba un brasilero.
   Contentos con nuestro vuelo, plegamos y vi que cientos de punticos se movían sobre mi ala. Pensaba que me había afectado el cansancio, pero me acerqué y los punticos tenían paticas y nombre: garrapatas! Ni las quise tocar, así que plegué rápido y levanté todo del piso para que no se pegaran en la ropa.
   Comenzamos a caminar y pasó un autobús escolar. Hablé con el chofer y le rogué para que nos llevara y menos mal, porque andamos 13 km hasta la carretera... Estuvo muy bueno el vuelo, técnico y quedé de 7ma.

25 de septiembre - manga 6
    Después del vuelo de ayer, se notaba el cansancio de los pilotos en el despegue ya que nadie abría las alas Yo, sin embargo, me había tomado un guaraná de Herbalife y estaba lista para volar.
   Nos colocaron una prueba hacia el sur, pero esta vez, teníamos balizas y podíamos regresar en la que quisiéramos a Andradas. Cuando abrieron la ventana, el viento empezó a cambiar y empezó la corredera de un despegue al otro. Nos mudamos al despegue sur, pero el viento cambiaba demasiado. Apenas hubo un ciclo de frente, despegó Raúl y me dio rabia no estar lista porque más nadie despegaba. Esperé un rato y cuando sopló alguito, despegué , giré alguito frente al despegue y seguí directo al valle donde pesqué una térmica excelente. Subí con Cristiano de Brasil y nos arrancamos. Me quedé loca porque Cristiano se pasa de largo térmicas buenas como sabiendo que va a encontrar algo bueno después. Decidí seguir con él ya que él es piloto local y con mucha más experiencia que yo.
   Luego de un rato, me encontré una térmica muy buena y no quise pasarla de largo, así que giré y ahí me alcanzaron los que venían atrás. Navegué con ellos siempre viendo lo que hacía Cristiano hasta que nos acercamos a la 3ra baliza. Cuando íbamos para allá, entraron unas nubes altas que sombreron el valle y decidí hacer lo mismo que los demás: hacer la baliza y regresar. Saqué los cálculos y si lograba regresar, iba a hacer como 64 km, así que seguí.
   Conmigo quedó Henry de Colombia y más abajo estaba Cristiano. Navegamos juntos Henry y yo desde los 3000m hasta que llegamos a los 1600m. Le apuntamos a un terreno que estaba quemando y encontré un cero, decidí esperar a que se disparara algo porque tenía seguridad que así sería. Finalmente, salió una térmica, agarré el radio y le dije a Henry que regresara pero no me oyó. Giré con paciencia y la térmica empezó a mejorar. Cristiano llegó más abajo y giramos hasta 2700m, él estaba un poco más bajo y se fue. Me faltaban como 18 km para la baliza e iba a tener que conseguir alguna térmica en el camino si quería llegar.
   Vi que Cristiano no se fue en línea recta hacia Andradas sino que se fue un poco más al norte (luego entendí por qué). Seguí navegando y encontré una térmica en el camino para ganar unos metros, ya el día se estaba apagando. Finalmente, navegué hacia Andradas esperando un milagro para no quedarme corta. Luego entendí porqué Cristiano hizo lo que hizo, navegó viento de lado, giró un térmica y tomó el mejor camino casi viento en cola para llegar a Andradas. Yo volé viento casi de lado y no me ayudó a llegar porque me quedé a 2 km de la baliza. Igual estuvo muy bueno y quedé de 7ma.

   Al final, quedé de 7ma en la general, 2da en la serial y bueno, de 1ra entre sólo dos chicas. Estoy muy contenta porque al contar sólo las cuatro mejores mangas, y haber volado seis días, pude substituir dos días malos. A pesar de que la organización estuvo bastante mala por lo caro de la inscripción, lo poco que recibimos a cambio (ni agua) y la mala recogida, volamos 6 días y aprendí muchísimo. Ahora a aplicar lo que aprendí en Castelo en la copa del mundo, nos vemos el domingo!

   Mayor información y resultados oficiales en http://www.xc-open.org/

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