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¡Nuevo récord nacional de distancia abierta! |
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El 1ro de abril, Joanna estableció una nueva marca nacional al volar 98,7 km desde Loma Lisa hasta el Pao en Cojedes. Aquí el relato de su vuelo:
El 1 de abril de 2006 me dispuse junto a 4 compañeros a volar como siempre “lo más lejos posible”. El día se veía espectacular y las ganas de volar eran impresionantes. Llegamos tarde a la Victoria porque una gran cola no nos dejaba ir más rápido y cuando finalmente llegamos, el día estaba listo desde hacía ya rato.
Luego de comprar las provisiones para el vuelo, nos dividimos en dos carros y empezamos a subir al despegue de Loma Lisa.
Cuando llegamos, los icaristas ya estaban con sus equipos listos y a punto de salir. Es raro que suceda, pero todos los ícaros salieron primero que nosotros.
El primero en despegar de nuestro grupo fue Raúl Penso y nos mostró cómo estaba el día: viento de sur y condiciones poco usuales en la Loma. Para sorpresa de todos, las térmicas no se formaban en la “teta”, una lomita en la parte oeste del despegue, sino más bien había que separarse hacia el sur para encontrarlas.
Despegaron José Angel Rodríguez, César Hansen y luego yo. Nos tardamos un poco en centrar la térmica del despegue, pero finalmente José A y César la centraron bien y me sacaron unos cuantos metros de ventaja, finalmente la centré bien y lentamente fuimos subiendo todos hasta llegar a la nube a 2100 m. Alberto Ramia tardó un poco en salir, pero finalmente lo hizo, aunque no lograba montarse mientras lo esperamos en la nube, así que decidimos seguir adelante.
La primera transición hacia la “L” a 5 km de Loma Lisa estuvo bastante tranquila, aunque se empezaron a ver las diferencias en rendimiento y velocidad ya que Jose A llegó bastante más alto que yo y mucho más rápido. César empezó su transición un poco más tarde, pero llegó con buena altura. La “L” nos recibió con una muy buena térmica, había varios zamuros girando y cuando llegamos, nos encontramos con un +8,2 m/s que nos llevó bastante rápido a la nube a aproximadamente 2300 m.
La segunda transición fue hacia la cordillera que separa al valle de Zárate con el de Tucutunemo. José A y César decidieron pasar de largo la cordillera y se fueron hacia el este para seguir rumbo a la imponente montaña el Cataure. Yo seguí mi rumbo hasta que encontré una buena térmica que me llevó hasta 2500 m. Toda la zona de Zárate y el norte de Tucutunemo estaba bajo una gran nube negra de la que había que alejarse para no pasar un mal rato.
Luego de llegar a base de nube en la cordillera norte de Tucutunemo, me dirigí hacia el pueblo de Los Cortijos para enganchar la cordillera sur. Temía que el viento de sur no me dejara llegar a la cordillera, pero la transición rindió muchísimo y llegué con suficiente altura para buscar la siguiente térmica. A todas estas, Jose A y César habían logrado montarse y Jose siguió por la ladera sur del Cataure mientras que César decidió ir hasta los Cortijos.
Mi siguiente transición fue hacia la zona del peaje entre Villa de Cura y San Juan de los Morros, donde me tocó armarme de paciencia ya que el viento que viene del valle de San Juan hacía un poco difícil navegar y las térmicas no estaban muy definidas. Luego de girar pacientemente, logré alcanzar suficiente altura para ir a una montaña entre Potrerito y el embalse del INOS donde había visto a un icarista agarrar una buena térmica. Efectivamente al llegar a ese punto, encontré una térmica potente que me dio la altura suficiente para iniciar mi siguiente transición hacia los Morros de San Juan.
Inicié mi transición hacia los Morros, pero vi que un poco hacia el oeste había una buena nube y muchos zamuros lo que indicaba una buena térmica, y así me desviaba menos de mi camino. Hay un dicho que reza: “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Primera vez que paso de largo los Morros para buscar otra térmica y no me resultó como esperaba. En el sitio sí había una térmica, bien potente de hecho, pero con una turbulencia infernal que me hizo luchar durante varios minutos para mantener el ala abierta y tratar de subir al mismo tiempo… pero salí de ahí. No llegué a base de nube, pero logré tomar suficiente altura.
José A me pasó y siguió hacia el cruce hacia Canta Gallo, Raúl también fue hacia el mismo sitio, así que empecé a navegar hacia ese mismo lugar. César no pudo agarrar suficiente altura y aterrizó después del peaje Villa de Cura – San Juan, mientras que Alberto, luego de una ardua lucha, llegó a Zuata pero no tuvo suerte y aterrizó ahí.
Camino hacia el cruce de Canta Gallo, tuve mis dudas acerca del rumbo que debía tomar. Una opción era irme directo hacia el cerro Platillón, pero iba a arriesgar mucho en un terreno con pocos lugares de aterrizaje y difícil acceso, así que luego de consultar con los otros pilotos, seguí mi rumbo hacia Canta Gallo. Para mi suerte, la térmica que planeaba buscar en una ladera estaba bastante derivada a mi favor, así que giré antes de lo esperando y me ahorré tiempo y distancia. Fue una térmica buena y potente, y ya se veía que entraba al llano por la altura de la base de las nubes.
Seguí rumbo hacia el sur de Platillón, donde me recibió una agradable térmica que me llevó hasta 2600 m. A partir de ahí parecía que el día se armaba a medida que andaba, iban apareciendo cúmulos por delante de mí que hicieron que mis transiciones fueran bastante tranquilas y así pude almorzar un chocolate. En el llano las térmicas son bastante suaves pero se van poniendo más fuertes a medida que se gana altura, por ejemplo, una térmica que empezaba en un +1 m/s aumentaba poco a poco hasta llegar a +6 m/s. Para mi sorpresa me encontré con bastante turbulencia después de pasar los 2200 m.
A esta altura del vuelo, el paisaje se vuelve un poco confuso por no haber puntos de referencia claros o pueblos conocidos para reportar ubicación al “sherpa” que nos sigue siempre desde tierra. Cuando volamos por el llano con rumbo oeste, volamos por un lugar bastante solitario con una sola carretera de tierra que pareciera servir de frontera entre las montañas y el llano. Sin embargo, es un paisaje impresionante con un gran contraste de montañas de hasta 2300 m que descienden abruptamente para darle paso al inmenso llano venezolano.
Volviendo al vuelo, seguí brincando de térmica en térmica bastante cómoda hasta que luego de una transición eterna y casi hasta el piso, me apoyé de una montañita a escasos 400 msnm y quizás 150 m del piso. La teoría no falló y efectivamente en el lado soleado y protegido del viento (y la ayuda de unos zamuros), encontré una térmica suave al principio hasta 2000 m y luego excelentemente fuerte hasta casi 2800 m!!!
Luego de subir más de 2000 m en térmica y jugar en la nube hasta 3000 m, empecé la que sería una de mis últimas transiciones. El día se acababa, pero estaba feliz porque vi el gps y me di cuenta que había roto mi récord personal de 87 km, pero todavía me quedaba otro por romper… Hace tres años, a menos de un mes de yo haber establecido un récord femenino, mi mejor amiga Natalia hizo el vuelo de su vida. Luego de muchos vuelos y aventuras desde la Loma, y buscando lo mismo que todos, impuso un récord de 93 km que permaneció imbatible hasta este año.
Seguí mi vuelo, dispuesta a llegar lo más lejos que pudiera, pero hacia el oeste había una gran sombra que atravesé sin encontrar más nada que térmicas débiles y breves. Jose A estaba aterrizado en el km 101 y Raúl seguía en vuelo.
Consciente de que el día estaba por terminarse, empecé mi planeo final. Vi el gps y ya llevaba más de 95 km, estaba feliz… Aproveché esta última transición para saludar a Natalia que aunque ya no está con nosotros, sentí que me acompañó y me dio ánimo durante todo el vuelo.
Seguí volando en línea recta hasta tocar tierra en el medio del llano de Cojedes a 98,7 km de Loma Lisa, Edo. Aragua tras 5:33 horas de vuelo. El lugar no pudo ser más perfecto y el atardecer no pudo estar mejor.
En este vuelo, el cansancio, hambre y ganas de ir al baño no fueron obstáculos para lograr mi objetivo: establecer un nuevo récord. Lejos de mover el mingo y dejarlo ahí, ahora surge un nuevo reto, seguir volando más y más lejos…
Datos interesantes:
Parapente: Gradient Aspen
Hora despegue y aterrizaje: 12:00 – 5:30 aprox.
Duración el vuelo: 5 horas y 33 minutos.
Distancia recorrida: 98,7 km.
Ascendencia máxima: 8,2 metros por segundo.
Altura máxima: 3040 m sobre el nivel del mar.
Estados recorridos: Aragua, Guárico, Carabobo, Cojedes
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